jueves, 14 de mayo de 2009
martes, 12 de mayo de 2009
Blood - Quinta Parte
–¿Ya estás aquí? –preguntó al sentirme entrar al salón.
–Está bien. Me gustan las sorpresas –dijo complice.
–Te gustará, ya verás –añadí. Le acaricié primero la cara y luego comencé a vendarle los ojos.
–¡¿Peero, qué haces?!. –Preguntó más curioso que inquieto.
–¡Sssssh! Déjate llevar, confía en mí. Dócil como un perro, dejó que le hiciera un par de nudos. Mi juego le gustaba. –Ahora levanta la cabeza y dame un beso – le ordené. Eso fue lo último que escuchó.

Justo en el momento en el que acataba mi nueva orden, saqué el cuchillo. Era el momento idóneo. Mientras comencé a responderle el beso, veloz, le provoqué un profundo corte en la garganta utilizando todas mis fuerzas. El cuchillo surcó su gaznate de izquierda a derecha, desgarrando primero la yugular. La sangre salió disparada, a borbotones, manchando la mesita que tenía delante, el sofá, la moqueta, su camisa, mis manos, mi cara... todo. Corría frenética de su cuello al suelo tal y como lo había imaginado.
Entré en éxtasis. Llegada a este punto me sentía arder, el placer que me inundaba es indescriptible. Por unos segundos la sensación me inundaba toda y me invadía totalmente , sentía como el vello de todo mi cuerpo se erizaba. Cuando terminé me encontré rendida y sólo quiería descansar. Me tumbé a su lado y acabé su copa.Continuará.
Dani Mateo - Clase de Historia
Os aseguro que no tiene pérdida jajaja
Cuarta Parte
–Dame unos segundos, quiero enseñarte algo –salté de encima de él como pude. Fue la excusa más barata que se me pasó por la cabeza.
-¡Me estás haciendo esperar demasiado! –dijo ansioso. Echó otro buen trago y esperó. El alcohol iba haciendo efecto.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Tercera Parte
–¿Una copa de coñac? –le invité.
–Sí, claro, ¡pero date prisa, encanto! – balbuceó mientras se sentaba en el sofá despatarrado.
Fui a la cocina que quedaba justo detrás. Cogí una copa, la botella y a la par que llenaba la cubitera de hielo, me dediqué a buscar en algunos cajones el instrumento adecuado para la idea que me había incitado a toda esta parafernalia. Pero nada me convencía. Empecé a desesperarme, todo estaba a rebosar de cubiertos finos y sofisticados, tenían pinta de valer un pastón. Sabía que iba a necesitar algo más grande. Seguí buscando hasta que, por fin, en uno de ellos encontré el adecuado, un cuchillo. No era muy grande, aunque sí lo suficiente. Además, estaba tan afilado que al pasar mi dedo suavemente por el filo me hice un pequeño corte.
–¡DATE PRISA! –gritó.
–¡Ya, ya voy! –respondí. Metí el cuchillo en mis medias y me dirigí al sofá por la parte en la que el tipo descansaba su espalda.
martes, 5 de mayo de 2009
Segunda Parte
–No aquí, ven a mi apartamento, está a tan solo dos calles –le susurré al oído, imitando una voz de teleoperadora de línea erótica. Actuar no se me daba nada mal.
–Está bien –resopló. Después me echó un vistazo de pies a cabeza. –¡Tía, qué buena estás!–. No volvió a decir nada hasta que llegamos a mi supuesto apartamento. Se lo agradecí en el alma.
Continuará.
lunes, 4 de mayo de 2009
Primera Parte
–Soy María –mentí–. Pareces aburrido, ¿quieres salir conmigo fuera? –pregunté sonriente, divertida. El imbécil asintió estupefacto, me devolvió su mejor sonrisa, la cual le hubiera parecido nauseabunda a cualquiera, y me siguió. –Hoy será tu noche de suerte –pensé.




