PSICOpapirofleXYa

·~·~·~·

Diamond TextDiamond TextDiamond TextDiamond TextDiamond TextDiamond TextDiamond Text
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relato. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de septiembre de 2009

LA RULETA RUSA

No tenía nada que perder. O todo, según piensan algunos. Pero supongo que por eso jugué. Siempre me ha gustado el riesgo y quizás por esa razón me encontraba en aquella situación.
Él, siempre con su cara de póker, me dejó sobre la mesa un buen fajo de billetes al lado de un revólver cargado con una sola bala. Me mantuve inmóvil un momento examinando la situación y acto seguido, con decisión, agarré el revólver.
Aquel personaje que tenía delante torció el gesto un instante en lo que pude apreciar una leve sonrisa.
Coloqué el cañón de la pistola sobre mi sien y durante unos segundos que se me hicieron eternos, apreté los ojos, tragué saliva y, mientras un sudor frío recorría cada centímetro de mi piel, noté una descarga de adrenalina casi orgásmica. Entonces, presioné el gatillo. Nada. Nada, y había ganado el dinero de la mesa y supongo que una vida también, puesto que no la tenía, sólo podía ganarla, no perderla. El juego estaba a mi favor, tal vez por eso gané... ¿o no gané?




Así el día siguiente me acerqué al río. Cogí mi propia pistola, tiré al agua el dinero ganado la noche anterior y cargando el cañón a mi antojo, me disparé. Nada. Bueno, sí, se encasquilló.
Me volví a quedar inmóvil, mezcla de decepción, fracaso, alivio y confusión. Arrojé el arma tras los billetes corriente abajo y me marché a casa pensando en que quizá sí había ganado una vida.

lunes, 22 de junio de 2009

Hoy para mí es un día de odio

¡Jódete!
Jódete tú también
¿Que me joda?, jódete tú.
Jódete tú, la ciudad y todos sus habitantes.

Que se jodan los mendigos que van pululando por ahí para sacar pasta y riéndose de mí a mis espaldas.

Que se joda el del limpia cristales que ensucia el parabrisas limpio de mi coche. ¡Consigue un puto trabajo!

Que se jodan los Sijs y los paquistaníes que van a toda hostia por las avenidas en sus decrépitos taxis, con el curry filtrándoseles por los poros y apestándome la vida, putos aprendices de terrorista. ¡Id más despacio, COÑO!

Que se jodan los chicos de Arturo Soria con sus pechos depilados y esos voluptuosos bíceps, haciéndose mamadas en mis parques y en mis muelles, meneándosela en el canal 35 de mi tele.

Que se jodan los tenderos coreanos con sus pirámides de fruta carísima y sus rosas y tulipanes envueltos en celofán. 10 años en este país y siguen sin "hablal" mi idioma.

Que se jodan los rusos de Brayton Beach, esos matones sentados en los cafés tomándose tacitas de te con terrones de azúcar entre los dientes. Siempre conspirando... ¡Volved a vuestro puto país!

Que se jodan los asíricos con sus sombreros negros, paseándose arriba y abajo por la 47, con sus gabardinas sucias de caspa, vendiendo diamantes sudafricanos de la época del Apartheid.


Que se jodan los agentes de bolsa de Walt Street, supuestos maestros del universo. Imitadores de Michel Douglas, alias Gordon Gecco, siempre inventándose nuevas maneras de dejar pelados a los pobres trabajadores. ¡A esos gilipollas de Enron, que les encierren toda su puta vida! ¿Crees que Bush y Cheney no sabían nada de esa mierda? ¡No me jodas!

Que se jodan los puertorriqueños. Van 20 en un coche, aumentan la deuda social, montan el peor puñetero desfile de la ciudad y no me tires de la lengua con los dominicanos. Hacen que los puertorriqueños queden bien.

Que se jodan los italianos de Benson Hard, con su pelo engominado, sus chandals de nylon, sus medallones de San Antonio, blandiendo sus bates de béisbol marca Newsville Slaguer firmados por Jason Jamby intentando hacer audiciones para Los Soprano.

Que se jodan las esposas de Lapery Side, con sus pañuelos de Vermes, y sus alcachofas de 50 pavos, caras sobrealimentadas, estiradas, machacadas y moldeadas, tan tirantes y brillantes. ¡No consigues engañar a nadie encanto!

Que se jodan los hermanos del barrio Norte. Nunca pasan la pelota, no quieren defender, dan 5 pasos cada vez que entran a canasta y luego se dan la vuelta y echan la culpa de todo al hombre blanco. La esclavitud se abolió hace 137 años. ¡Pasad ya la puta página!

Que se jodan los polis corruptos con sus porras para dar por el culo y sus 41 tiros, escudándose tras el muro azul del silencio. ¡Burláis nuestra confianza!.

Que se jodan los curas que abusan de niños inocentes y les meten mano. Que se joda la Iglesia que les protege entregándonos al mal, y ya puestos que se joda Jesucristo. Se libró de una buena. Un día en la cruz, un fin de semana en el infierno y todos los aleluyas de las legiones de ángeles para la eternidad. Pásate tú 7 años en el puto talego de Ottisville.

Que se jodan Osama Bin Landen, Al-Kaeda y los gilipollas retrasados fundamentalistas trogloditas de todas partes. En nombre de los miles de inocentes asesinados espero que pases el resto de la eternidad junto a tus 72 putas, ardiendo en combustible de avión en el infierno.Todos los jinetes de camellos con toallas en la cabeza, besad mi real culo irlandés.

Que se joda mi profesora de métodos. Zorra malfollada. Que se joda mi profesora de Estadística I, vieja decrépita, madándonos trabajos que al final no sirvieron para nada.

Que se jodan mis queriditas compañeras de clase. Que desprendían cursileria por doquier, que nos querían a los dos días y que luego hablaron mal a nuestras espaldas. ¡Qué os jodan!

Que se joda esta ciudad y sus habitantes. Desde las casas adosadas de Astoria hasta los áticos de lujo de Pozuelo. Desde las viviendas sociales de La Latina hasta los lofts de Moncloa. Desde los bloques de pisos de Príncipe Pío pasando por las casas de piedra rojiza de Park Slope hasta los dúplex de Diego de León. Que un terremoto lo haga todo fosfatina que arda furiosamente bajo el fuego, que se quede todo reducido a putas cenizas y que luego crezcan las aguas y sumerjan todo este sitio infestado de ratas.

No, jódete tú, Irise Shamayn. ¡Lo tenías todo y la cagaste, gilipollas!



domingo, 14 de junio de 2009

Descifrar

Antes de nada, dale al >PLAY y mientras escuchas, lee.



Alta y esbelta. Se sentó en la barra con la elegancia de una estrella de cine. Ninguna de las demás chicas de la sala tenía ese porte. Pero claro, ella no era una chica vulgar, era toda una dama.

Observé atentamente cómo tomó una copa con una gracia particular mientras deleitaba su mirada, paseándola por el cabaret. Titubeante, me aproximé a ella. Algo misterioso me atraía de su persona. Me senté a su lado y noté cómo gotas de sudor recorrían mis manos y mi frente. Nunca ninguna mujer me había impuesto tanto.

Tímidamente le pregunté si podía tomar una copa con ella. Sus ojos se clavaron en mí un instante y sonriendo asintió. Con la voz más melodiosa pero más firme que jamás había oído se dirigió a mí:

-Dígame, ¿qué pretende acercándose a mí?
Con asombro respondí:
-Descubrir qué fuerza extraña e imparable hace inevitable que me acerque a usted.
Volvió a hablarme:
-Es la primera vez que alguien me dice semejante cosa. Antes mi rostro era de porcelana como el de esas niñas, mis pechos firmes como los suyos y mi risa, inquieta. Eso es lo que buscan quienes vienen aquí. Me sorprende que usted no haga lo mismo.
-Yo no buscaba nada... pero he encontrado una auténtica diva...


martes, 12 de mayo de 2009

Blood - Quinta Parte

Fui a una de las habitaciones, y tras echar una ojeada, encontré un pañuelo negro de seda en una perchita. Mi mente funcionaba ágil. De súbito, brilló la bombilla. El nuevo plan me gustaba. Lo agarré y me dirigí con él hacia el salón.

–¿Ya estás aquí? –preguntó al sentirme entrar al salón.
–No te des la vuelta, quiero darte una sorpresa... –le dije suavemente mientras me acercaba una vez más al sofá. Sería la última. Sabía que no iba a ser capaz de reprimir mis ganas ni un minuto más.
–Está bien. Me gustan las sorpresas dijo complice.
–Te gustará, ya verás –añadí. Le acaricié primero la cara y luego comencé a vendarle los ojos.
–¡¿Peero, qué haces?!. –Preguntó más curioso que inquieto.
–¡Sssssh! Déjate llevar, confía en mí. Dócil como un perro, dejó que le hiciera un par de nudos. Mi juego le gustaba. –Ahora levanta la cabeza y dame un beso – le ordené. Eso fue lo último que escuchó.


Justo en el momento en el que acataba mi nueva orden, saqué el cuchillo. Era el momento idóneo. Mientras comencé a responderle el beso, veloz, le provoqué un profundo corte en la garganta utilizando todas mis fuerzas. El cuchillo surcó su gaznate de izquierda a derecha, desgarrando primero la yugular. La sangre salió disparada, a borbotones, manchando la mesita que tenía delante, el sofá, la moqueta, su camisa, mis manos, mi cara... todo. Corría frenética de su cuello al suelo tal y como lo había imaginado.

Entré en éxtasis. Llegada a este punto me sentía arder, el placer que me inundaba es indescriptible. Por unos segundos la sensación me inundaba toda y me invadía totalmente , sentía como el vello de todo mi cuerpo se erizaba. Cuando terminé me encontré rendida y sólo quiería descansar. Me tumbé a su lado y acabé su copa.


Continuará.

Cuarta Parte


Me coloqué detrás de él acariciándole el cuello. Le entregué la copa, echó un buen trago y tiró de mí para que me sentara a su lado. Esto me complicaría las cosas. Accedí e intuí como su intención era la de echarse encima de mí. Iba de mal en peor, así que, rápidamente, fui yo la que se sentó encima de él. Sabía que la idea le gustaría. Tras desabrochar mi blusa, empecé a desabrochar la suya mientras seguía bebiendo su copa. Notaba como se estaba volviendo loco de placer, y yo loca de ganas de ver cómo su sangre corría desde su cuello hasta el suelo. Empezó a bajarse la cremallera del pantalón, tenía que actuar ya. No podía esperar a un punto de mayor vulnerabilidad, a pesar de que él era indudablemente más fuerte que yo.

–Dame unos segundos, quiero enseñarte algo –salté de encima de él como pude. Fue la excusa más barata que se me pasó por la cabeza.

-¡Me estás haciendo esperar demasiado! –dijo ansioso. Echó otro buen trago y esperó. El alcohol iba haciendo efecto.


Continuará.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Tercera Parte

Subimos al piso, abrí, y una vez pasamos dentro, cerré la puerta asegurándome hasta 3 veces de que la llave estaba bien echada. Mientras tanto, él se paseó hasta el salón que comunicaba con la cocina, tambaleándose torpemente de un lado a otro. Seguía algo borracho, pero no lo suficiente.

–¿Una copa de coñac? –le invité.

–Sí, claro, ¡pero date prisa, encanto! – balbuceó mientras se sentaba en el sofá despatarrado.

Fui a la cocina que quedaba justo detrás. Cogí una copa, la botella y a la par que llenaba la cubitera de hielo, me dediqué a buscar en algunos cajones el instrumento adecuado para la idea que me había incitado a toda esta parafernalia. Pero nada me convencía. Empecé a desesperarme, todo estaba a rebosar de cubiertos finos y sofisticados, tenían pinta de valer un pastón. Sabía que iba a necesitar algo más grande. Seguí buscando hasta que, por fin, en uno de ellos encontré el adecuado, un cuchillo. No era muy grande, aunque sí lo suficiente. Además, estaba tan afilado que al pasar mi dedo suavemente por el filo me hice un pequeño corte.


–¡DATE PRISA! –gritó.

–¡Ya, ya voy! –respondí. Metí el cuchillo en mis medias y me dirigí al sofá por la parte en la que el tipo descansaba su espalda.


Continuará.

martes, 5 de mayo de 2009

Segunda Parte

Una vez pisamos la calle, me lancé sobre él sin darle tiempo a decir nada. Le besé intensamente juntando mi cuerpo al suyo. Me contoneé, quería excitarlo, estaba motivada y sentí como él me apretaba con fuerza. Fue asqueroso, pero tenía que hacerle creer que una mujer como yo me había fijado en un despojo humano como él. De súbito, se despegó de mí y vi como sacaba un preservativo que llevaba en uno de los bolsillos de su chupa desgastada. Entonces le detuve.

–No aquí, ven a mi apartamento, está a tan solo dos calles –le susurré al oído, imitando una voz de teleoperadora de línea erótica. Actuar no se me daba nada mal.

–Está bien –resopló. Después me echó un vistazo de pies a cabeza. –¡Tía, qué buena estás!–. No volvió a decir nada hasta que llegamos a mi supuesto apartamento. Se lo agradecí en el alma.


Continuará.

lunes, 4 de mayo de 2009

Primera Parte

Elegí a mi 5º víctima en una discoteca del centro. Estaba deseosa, quería encontrar a alguien de forma rápida, así que, simplemente, me limité a hacer un rastreo visual hasta que mis ojos se detuvieron en la barra. Lo elegí a él, un chico de unos 30 y pico años que parecía aburrido, sentado en la barra mientras intentaba flirtear estúpidamente con cada chica que pasaba cerca de él. Me pareció patético, sentí como el fuego de mi nuevo instinto me quemaba. Un fuerte impulso hizo que me dirigiera hacia él.

–Soy María –mentí–. Pareces aburrido, ¿quieres salir conmigo fuera? –pregunté sonriente, divertida. El imbécil asintió estupefacto, me devolvió su mejor sonrisa, la cual le hubiera parecido nauseabunda a cualquiera, y me siguió. –Hoy será tu noche de suerte –pensé.


Continuará.